Conocer historias como la de Lykke Li me da esperanza, es como saber que si hay gente que lo vale, llegará lejos. Digo esto por su simpática trayectoria:
Nace en Ystad (obviamente, provincia de Escania), viaja con sus padres por Nepal, India, Portugal y Marruecos, se independiza con 19 años y va a vivir a Nueva York, donde casi por casualidad, cuelga un par de canciones suyas en Myspace grabadas por un profesional. Una cosa lleva a la otra, la llaman de Estocolmo, vuelve allí, graba su primer disco sin darse cuenta y ya no para de dar conciertos.
Y es ideal para dormir. Música que evoca.

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¿Porqué a la buena música española no se la trata como es debido?
“Tuve una banda sin nombre hace tiempo. Desde entonces me perseguía una obsesión: encontrar el nombre artístico ideal. Un día me enamoré de ese color, lo llevaba una chica. Pronuncié su nombre, ahora es mi seudónimo.”

